Consuelo Gómez (1896-1967)

Consuelo Gómez González nació el 18 de octubre de 1896 y se formó como maestra de escuela, profesión que ejerció a lo largo de toda su vida. En 1925 se unió a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y se convirtió en una figura influyente de la rama de San Marcos, en el municipio de Pachuca, estado de Hidalgo.

Su formación como educadora la llevó a ser pionera de la enseñanza dentro de la Iglesia: cuando los santos de San Marcos fundaron una escuela primaria en la década de 1940, fue contratada en 1946 como maestra de segundo grado, cargo que desempeñó —junto con funciones directivas— hasta 1961, año en que la institución pasó a manos de la Sociedad Educativa y Cultural creada por la Iglesia para administrar sus centros escolares en México.

Paralelamente a su labor docente, Consuelo Gómez desarrolló una extensa obra poética de temática religiosa. Publicó sus primeros versos en 1937 en la revista El Atalaya de México, con el poema «La visión del Profeta». Durante las tres décadas siguientes contribuyó de manera constante con su poesía a distintas publicaciones periódicas de la Iglesia. Su último poema conocido, «Testimonio», apareció en la revista Liahona en septiembre de 1965.

Consuelo dedicó también parte de su vida a reunir objetos y documentos relacionados con la historia de la iglesia en México. No se casó ni tuvo hijos, y esta colección pasó, tras su muerte, a su sobrino Fernando, quien la utilizó posteriormente como base para la creación del Museo del Mormonismo en México.

Consuelo Gómez González falleció el 7 de enero de 1967, dejando un legado como educadora, coleccionista y una de las primeras voces poéticas del mormonismo en lengua española.

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